El arte abstracto es un estilo de expresión artística que se caracteriza por representar conceptos abstraídos de la realidad o independientes de lo reconocible por los sentidos, a través de la libertad, la irracionalidad y la diversidad de las formas, las líneas y los colores. Es decir, es un arte subjetivo que no representa de manera precisa o figurativa la realidad visual que percibe el ser humano.

Surgió alrededor del 1900 y fue el eje del arte moderno que abarcó diversos movimientos artísticos, como el cubismo, el surrealismo y De Stijl. El arte abstracto permite generar diversas interpretaciones o puntos de vista según el receptor debido a que no busca alcanzar la perfección del trazo ni las composiciones verosímiles.

Es considerado como un arte que alcanza otra dimensión de la moral y la espiritualidad, porque expresa emociones y sensaciones separadas de la lógica y la objetividad.


El origen del uso de la abstracción como modo de manifestación artística tuvo sus primeras manifestaciones entre 1875 y 1905 con el movimiento postimpresionista surgido en Francia, que rechazaba las limitaciones que suponía el impresionismo e intentaba representar emociones, por lo que dejaba de lado algunos aspectos de la realidad figurativa.

El arte abstracto se evidenció en 1906 con las primeras publicaciones de la artista sueca Hilma af Klint (1862 - 1944). Es considerada la pionera del arte abstracto debido a que realizó más de mil obras antes que las publicadas por Wassily Kandinsky (1866 - 1944), considerado durante mucho tiempo como el precursor o “el padre” del arte abstracto.

Klint estudió en la Real Academia Sueca de las Artes, uno de los pocos centros de la época que admitía mujeres. Sus conocimientos académicos sumados a su interés nato por la espiritualidad se unieron en el arte y conformaron su toque personal.

En esa época todo lo relacionado a lo esotérico no era bien visto, más aún si provenía de una mujer (que podía ser considerada bruja). Eso, sumado a la sociedad patriarcal, contribuyó a que la artista no sobresaliera.

Alrededor del 1925 Klint abandonó la pintura para dedicarse a la teosofía (una religión conformada por diversas doctrinas), debido a que el arte abstracto estaba consolidado, pero muy pocos reconocían su nombre o su trabajo. Fue a partir de 1986 que su obra cobró protagonismo a nivel mundial y Klint fue reconocida como la verdadera precursora del arte abstracto.

Sin embargo, no muchos estaban interesados en modificar la historia del arte y siguieron reconociendo solo a Kandinsky como uno de los principales pioneros. Kandinsky dio a conocer el arte abstracto en 1911 en Alemania a través de la publicación del libro titulado De lo espiritual en el arte.

En su libro explicó la relación simbólica entre los impulsos internos y la manifestación a través de las formas, líneas y colores. Poco después de la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945) el arte abstracto fue aceptado como parte de la pintura y escultura del arte moderno a nivel mundial.





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