El expresionismo es un movimiento modernista que surgió a principios del siglo XX en Alemania. Los artistas que trabajan en este estilo distorsionaban la realidad de sus sujetos para “expresar” sus propias emociones, sentimientos e ideas.



Con una estética y enfoque inspirados en las pinturas de Vincent van Gogh y Edvard Münch—dos artistas considerados precursores del movimiento—los expresionistas emplearon paletas de colores artificiales, pinceladas energéticas y texturas exageradas en sus piezas. Juntas, estas características dan como resultado pinturas vanguardistas que favorecen lo subjetivo por encima de lo real para ofrecer un vistazo a la mente de los artistas.

Se cree que el expresionismo inició en 1905. En ese entonces, los artistas en Alemania hacían frente a dos fenómenos disímiles pero importantes: la prevalencia y popularidad del impresionismo y el estado caótico del mundo en los años previos a la Primera Guerra Mundial.

 Podemos considerar el expresionismo como una actitud, una forma de entender el arte y no solo como un movimiento. Esta corriente, surgió como reacción al impresionismo y se entiende como una deformación de la realidad. Una forma de plasmar la naturaleza y el ser humano de forma subjetiva, dándole prioridad a la expresión y a los sentimientos frente a la realidad. Por este motivo esta corriente no debe encapsularse en una época ni en un espacio, si no en la mente de cualquier artista.



Características del Expresionismo

Si bien como decíamos el expresionismo no debe limitarse si que hay algunas características que lo diferencian, entre las que encontramos:

  • Uso del color de forma excesiva, aportando un carácter simbólico.
  • Las formas naturales se convierten en trazos y geometrías casi irreconocibles.
  • Cobra importancia el mundo de los sueños.
  • Solo importa representar el sentimiento y no la realidad.
  • El pesimismo y el caos son la temática principal de las obras.




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