Claude Monet


Claude Monet (1840-1926) fue un pintor impresionista francés que transformó el arte moderno con su énfasis en las pinceladas ligeras, los colores brillantes y la naturaleza despejada. Famoso por sus paisajes y series de cuadros que captaban la misma vista en diferentes condiciones atmosféricas momentáneas, Monet está considerado como uno de los artistas más grandes e influyentes de todos los tiempos.

Juventud
Oscar-Claude Monet nació en París el 14 de noviembre de 1840. No se conoce el oficio del padre de Monet, Claude-Adolphe, salvo que era humilde y que la familia solía estar en apuros económicos. En 1845, los Monet se trasladaron a Le Havre, en la costa norte de Francia, donde Claude-Adolphe trabajó en el próspero negocio de venta de comestibles al por mayor de su cuñado. La asignatura favorita de Oscar-Claude en la escuela era el arte y, fascinado por los barcos del concurrido puerto, los dibujaba con frecuencia. A partir de los 15 años, ganó dinero vendiendo caricaturas, algunas de las cuales se exponían en el escaparate de una tienda local cada domingo, lo que se convirtió en una pequeña atracción local. La tía de Monet, Marie-Jeanne Lecadre, era pintora aficionada y para animar a Oscar-Claude, le presentó al artista Amand Gautier (1825-1894).

Otra influencia artística fue el paisajista Eugène Boudin (1824-1898) y ambos salieron a pintar juntos en plein air (al aire libre), en contraposición al método tradicional de pintar en el estudio. Con apenas 17 años, Monet pintó su primer cuadro al aire libre, Vista de los alrededores de Rouelles, en 1858. 


Flores de primavera

En abril de 1859, Monet reunió los ahorros de sus ventas de caricaturas y se fue a estudiar arte a París. Se matriculó en la poco convencional Académie Suisse y empezó a entablar amistad con artistas como Camille Pissarro (1830-1903) y Paul Cézanne (1839-1906). Más caricaturas lo ayudaron a sacar sus ahorros.
En junio de 1861, los estudios de Monet se ven bruscamente interrumpidos por el reclutamiento en el ejército francés. Alistado en la caballería ligera africana, lo envían a Argelia. Los brillantes colores del norte de África dejaron una impresión duradera en el joven artista, que continuó dibujando cuando podía. Después, tras contraer la fiebre tifoidea en 1862, Monet no pudo volver a casa. Seis meses más tarde, la tía Marie-Jeanne sacó a su sobrino del ejército. A los 22 años, dejó de llamarse Oscar y comenzó a pintar de nuevo. Fue en Le Havre donde Monet conoció al artista holandés Johan Barthold Jongkind (1819-1891), cuya obra ya admiraba por su pincelada amplia y atrevida y que captaba los efectos del clima en los paisajes marinos. Como señaló Monet, Jongkind "se convirtió a partir de ese momento en mi verdadero maestro, y a él debo el desarrollo final de mi ojo de pintor"
Los impresionistas
A finales de 1862, Monet regresa a París; una de las condiciones del rescate de su tía del ejército era que estudiara en la capital con un artista conocido. El elegido fue el primo de Jeanne por matrimonio: Auguste Toulmouche (1829-1890). Toulmouche animó a Monet a estudiar en la academia de Charles Gleyre (1806-1874) durante los dos años siguientes. Monet amplió aún más sus amistades artísticas, conociendo a Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), Frédéric Bazille (1841-1870) y Alfred Sisley (1839-1899). Se estaba reuniendo el grupo de artistas que se conocería como los impresionistas. Monet, quizá en compensación por su origen humilde, cuidaba especialmente su aspecto. Llevaba camisas con volantes de encaje y sus compañeros lo apodaron "el dandi".
Garden at Sainte-Adresse

Monet aprende ahora su oficio, haciendo interminables ejercicios de dibujo y produciendo naturalezas muertas que demuestran que domina la pintura como nadie. Hay indicios de lo que está por venir. Las escenas de bosque, pintadas en el bosque de Fontainebleau, al sur de París, muestran que Monet observaba con agudeza la naturaleza, captando el cambio de las estaciones y experimentando con la luz y el color. En 1864, comparte estudio en París con Bazille, pero también pinta en la costa de Normandía. Otro ámbito que el artista quería desarrollar era el del retrato, y para ello Monet contrató a una modelo, Camille-Léonie Doncieux (1847-1879). La pareja se convirtió en amante. Otra vía de exploración fue demostrada por Edouard Manet (1832-1883), que causaba furor con sus pinturas de la vida parisina contemporánea.
En 1866, el reconocimiento llegó cuando dos obras de Monet se expusieron en el prestigioso Salón de París. Una de ellas fue Mujer con vestido verde, en la que la modelo era Camille, y fue bien recibida por los críticos por mezclar los tradicionales tonos oscuros del retrato con la modernidad de la ropa de la mujer. La atención se tradujo en algunas ventas de Monet. En agosto de 1867, Monet y Camille tuvieron un hijo, Jean. Ocultaba su relación con Camille a su padre y la familia tenía dificultades para llegar a fin de mes.

En 1868, se expone otra obra en el Salón y Monet participa en la Exposición Marítima Internacional de Le Havre, donde gana una medalla de plata. Tras una breve estancia en Étretat, junto al mar, Monet regresa a París en 1869, pero las cosas no van bien ni en lo artístico ni en lo familiar. Al igual que su padre, la tía de Monet, Marie-Jeanne, le retira la ayuda económica porque aún no se ha casado con Camille. En 1869, el Salón rechaza sus obras. Afortunadamente, Renoir interviene y rescata a Monet, lo invita a La Grenouillère, un centro turístico de moda en el Sena. Trabajando juntos, Renoir y Monet empezaron a desarrollar su nuevo estilo pictórico, que hacía hincapié en los efectos fugaces de la luz.
The Magpie

Exilio
El 28 de junio de 1870, Monet y Camille se casan. Se trasladan a Trouville, en la costa de Normandía, donde Monet pinta doce obras y perfecciona su estilo. Entonces se produjo el desastre con el estallido de la guerra franco-prusiana. Monet y su familia buscaron la seguridad de las costas extranjeras; en septiembre de 1870 se trasladaron a Londres.

Las cosas empezaron a mejorar cuando Monet entró en contacto con Paul Durand-Ruel (1831-1922), un marchante de arte parisino que estaba a punto de abrir una nueva galería en Londres. Seleccionó uno de los cuadros de Monet para su exposición inaugural. Monet visitó galerías y quedó impresionado por las obras de Constable y Turner. Este último era un visionario que pintaba al aire libre y captaba los efectos de la luz en la naturaleza mucho antes de que llegaran los impresionistas.

Monet estaba deseando volver a París, pero había estallado una guerra civil, por lo que en mayo se fue a Zaandam, cerca de Ámsterdam. Pintó 24 lienzos, donde capturó los efectos de la luz en las ondulantes aguas del canal. En esta época, tanto Monet como Camille, al perder cada uno a uno de sus padres, heredaron una pequeña asignación. Camille da clases de francés y llegan las primeras ventas de la galería de Durand-Ruel. Por fin, parecía que Monet podría al menos ganarse la vida con su arte, aunque ya había perdido la esperanza de alcanzar alguna fama.
Monet regresó a París en el otoño de 1871 y encontró una ciudad muy cambiada. Instala su estudio y trabaja en la finalización de sus cuadros holandeses, consigue interesar a otro marchante, Latouche, con un buena cantidad de ellos. Las experiencias de Monet le permitieron crear, con sus largos pinceles y sus característicos trazos pequeños, algunas de sus obras más Ganarse a la crítica
Monet trabajaba en Argenteuil, al noroeste de París, donde la industria se reunía con los amantes del placer en el Sena. El artista quedó fascinado por el encuentro entre la naturaleza y la arquitectura de la industria pesada; todo un nuevo género de pintura de paisaje parecía posible. Para captar mejor estas escenas, convirtió un pequeño bote de remos en un estudio flotante, lo que llevó a Edouard Manet (1832-1883) a describir a Monet como "el Rafael del agua" (Hodge, 43). También volvió a visitar Normandía, buscando la misma curiosa yuxtaposición de humanidad y naturaleza. Fue entonces cuando produjo su primera e impresionante obra maestra. emblemáticas.
Impression, Sunrise

Para romper el monopolio del Salón, los pintores impresionistas se reunieron y organizaron su propia exposición en abril de 1874, la primera exposición impresionista. En ella se expusieron cinco cuadros y siete pasteles de Monet. Aunque no tuvo éxito en cuanto a las ventas ni en cuanto a la aceptación de muchos críticos, la exposición al menos dio que hablar. Una obra, en particular, causó un gran revuelo. Impresión, sol naciente de 1872, una vista del puerto industrial de Le Havre con un feroz sol naranja reflejado en aguas púrpuras, provocó una reacción igualmente feroz por parte de los críticos de arte conservadores, que protestaron por las formas imprecisas, las pinceladas poco definidas y la aparente falta de ejecución y acabado. Un crítico señaló: "El papel pintado en sus inicios está mucho más acabado que eso" (Roe, 129). Otro crítico utilizó el título del cuadro para acuñar el término "impresionismo", entonces una etiqueta despectiva para este nuevo y desconcertante tipo de arte.

Los ingresos de Monet aumentaron gracias a la presentación de Victor Chocquet (1821-1896), un funcionario de aduanas que se interesó mucho por los impresionistas. Chocquet compró varios cuadros de Monet para añadirlos a su colección. La segunda exposición de los impresionistas, en febrero de 1876, fue de nuevo mal recibida, pero al menos ahora se oyen algunos murmullos entre los críticos de que tal vez estos artistas de vanguardia tengan algo que decir. Monet vuelve a provocar un gran revuelo, esta vez con su obra La japonesa modelando un kimono rojo. Un intento obvio de una obra comercialmente atractiva, algunos de los compañeros de Monet pensaron que era una concesión innecesaria a los críticos. El propio Monet criticó más tarde el cuadro, pero se vendió por unos necesarios 2000 francos.

Gare Saint-Lazare

En 1877, Monet pintó una nueva serie de cuadros sobre trenes y estaciones de ferrocarril, en particular la Gare Saint-Lazare de París. El elemento agua era un poco diferente, esta vez en forma de vapor de las locomotoras, pero el atractivo de la mezcla de efectos de luz sobre la arquitectura industrial seguía fascinando. Muchas de estas obras se incluyeron en las 30 ofrendas de Monet a la tercera exposición impresionista de abril de 1877. Esta exposición obtuvo algunas críticas más positivas que antes: el establishment artístico empezaba a darse cuenta de que no podía seguir ignorando a los impresionistas indefinidamente. Uno de sus partidarios fue el novelista Émile Zola (1840-1902), que calificó las obras ferroviarias de Monet de "magníficas" y, reconociendo el cambio de los temas tradicionales en las bellas artes, señaló: "Eso es la pintura de hoy, en estos marcos tan amplios y modernos. Nuestros artistas deben encontrar la poesía en las estaciones de tren, como sus padres la encontraron en los bosques y los ríos" (Hodge, 47).

De vuelta a París en 1878, Camille dio a luz a su segundo hijo, Michel, pero ella estaba crónicamente enferma. Monet se trasladó al aire tranquilo de Vétheuil, al norte de París. El duro invierno no detuvo al artista en su pintura al aire libre, ya que captó los efectos de la luz sobre la nieve y la escarcha. Sus finanzas estaban bajo mínimos y, obligado a escribir cartas pidiendo limosna, sufrió el golpe más cruel cuando Camille murió el 5 de septiembre de 1879, con apenas 32 años.

Monet, desconsolado y en bancarrota, se volcó en su trabajo. Al negarse a exponer en la quinta exposición impresionista, Monet decidió probar con cuadros más comerciales que le permitieran alimentarse a sí mismo y a sus hijos. Presentó su Puesta de sol sobre el Sena en Lavacourt al Salón de 1880, y fue aceptado. En 1881, los ingresos de Monet eran más estables, ya que empezaba a crear una clientela para su obra. Monet empezó a compartir su residencia con Alice Hoschedé y sus hijos. Ernest Hoschedé había sido un mecenas del artista antes de la quiebra. Ernest vivía ahora en París, por lo que los extraños arreglos domésticos de Monet y Alice con sus hijos se convirtieron en blanco de las habladurías locales. Impertérrito, el grupo se traslada a Poissy en diciembre de 1881.
Los impresionistas continuaron con sus exposiciones independientes, y la séptima, celebrada en 1882, mostró 35 cuadros de Monet. La muestra fue la mejor recibida hasta el momento, especialmente las marinas de Poissy de Monet, que eran vistas simplificadas en las que el color y la luz primaban sobre los detalles. En marzo de 1883, Durand-Rule organiza una exposición individual para Monet. Si bien no fue un éxito rotundo, supuso un nuevo avance para la imagen pública de Monet. Ese año, el artista se traslada a Giverny, a orillas del Sena, pero antes de instalarse del todo, visita el sur de Francia e Italia en busca de luz y nueva inspiración.

En lugares como Bordighera, en Liguria, Monet quedó fascinado por la luz mediterránea, los colores pastel y el exuberante follaje y las flores. Solo en Bordighera realizó 50 cuadros. Aquí el artista combinó su estilo impresionista con una nueva paleta más brillante. En agosto de 1884, vuelve a Giverny, de donde apenas sale para pintar paisajes y escenas de jardín.

En 1886 se produce un nuevo avance gracias a una exposición en Nueva York organizada por Durand-Ruel. Los estadounidenses se muestran mucho más favorables a los impresionistas y Monet realiza varias ventas. Aunque nunca se libró por completo de sus dudas, en 1889, Monet tuvo la confianza necesaria para embarcarse en una serie de cuadros que captaban las mismas escenas en diferentes condiciones de luz y clima a lo largo de las estaciones. El fruto de este proyecto fue una serie sobre el valle de Creuse, así como vistas de Antibes y Juan-les-Pins en el sur y de Normandía y Bretaña en el norte. Algunos artistas pensaron que este enfoque era demasiado repetitivo, pero Monet persistió y compartió una exposición con el escultor Auguste Rodin (1840-1917) en París. En 1890-91, Monet pintó su serie de pajares en un campo cercano a Giverny, redujo sus paisajes a sus elementos esenciales y dejó solo el estado de ánimo, los colores y las formas de una vista concreta en un momento determinado y en unas condiciones atmosféricas determinadas, lo que él denominaba colectivamente la envoltura. El artista trabajaba en varios lienzos al mismo tiempo para intentar seguir el ritmo del sol y la luz cambiantes. Una exposición de 15 pajares, organizada de nuevo por Durand-Ruel, fue un éxito, y casi todos los cuadros encontraron comprador.
A continuación, Monet adopta los álamos como nuevo motivo, y luego una serie de 30 cuadros de la catedral de Rouen entre 1892 y 1894. Una vez más, se vendieron bien. Mientras tanto, tras la muerte de Ernest Hoschedé en 1891, Monet se casa finalmente con Alice en julio de 1892. Instalado en Giverny y con los ingresos más seguros que un artista podía esperar, Monet pudo comprar su casa y empezar a darle un toque japonés a su jardín, con un puente ornamental, un estanque y flora oriental, tal y como había visto en las estampas japonesas. Monet aún encontró tiempo para realizar un viaje de pintura a Noruega en 1895 para capturar escenas de nieve. Al año siguiente regresó a Normandía para realizar más paisajes marinos, y luego, en 1897, regresó a su barco-estudio para completar una serie en el Sena, capturada en su mayoría en las condiciones de niebla de la madrugada. Mientras tanto, más exposiciones en Europa y Estados Unidos consolidaron la reputación de Monet como uno de los principales pintores modernos.

En 1899 Monet regresó a Londres y pintó el Támesis desde su balcón en el flamante Hotel Savoy. Se desarrollaron más series con el puente de Waterloo, el puente de Charing Cross y las Casas del Parlamento vistas en la bruma de la infame ciudad. Volvió a Londres para continuar este trabajo durante dos períodos más hasta 1901. Aunque los cuadros parecen haberse completado muy rápidamente, Monet trabajó en ellos una y otra vez, ya sea en plein air o en su estudio durante los tres años siguientes. Cuando casi la mitad de los 85 lienzos de Londres se pusieron a la venta, alcanzaron los precios más altos de Monet.

En Giverny, el jardín japonés de Monet estaba listo para ser pintado, como había planeado todo el tiempo. Se realizó una nueva serie centrada en el sereno puente y el relajante estanque de nenúfares que hay debajo. A partir de 1903, Monet creó 150 cuadros de su jardín, pero, siempre en busca de la perfección, muchos no llegaron a terminarse; los que se completaron se expusieron en París, en un nuevo triunfo en 1909. El artista continuó buscando nuevos retos hasta el final de sus sesenta años. En octubre de 1908, visitó Venecia y volvió a captar el encuentro entre la luz, el agua y la arquitectura. Sería el último de los viajes de pintura del artista.


Pierre Auguste Renoir



(Limoges, 1841 - Cagnes-sur-Mer, 1919) Pintor francés, una de las más destacadas figuras del impresionismo, tendencia de la que se distanciaría para seguir una línea personal. Hijo de artesanos, vivió sus primeros años en barrios proletarios donde trabajó como decorador de porcelanas y pintor de abanicos. Después pudo acceder al taller del pintor Gilbert y, luego, al de Gleyre, donde conoció a Claude Monet, Frédéric Bazille y Alfred Sisley, con quien más tarde compartió su casa en París.
Autorretrato, 1876

Sus primeros intereses como pintor se inclinaron por la escuela de Barbizon y, consecuentemente, por la pintura al aire libre. Durante los días agitados de la Comuna, pintó con Monet a orillas del Sena. En 1873 terminó Jinetes en el bosque de Bolonia, excluida del Salón oficial y expuesta en el de los Rechazados. Durand-Ruel se interesó por su obra y en 1874 participó en la primera exposición impresionista, en los estudios del fotógrafo Nadar.

Allí expuso, entre otras obras, El palco (1874, Courtauld Institute Galleries, Londres). Se trata de un gran lienzo donde representa a Niní López y a su hermano con una técnica de pinceladas sueltas fundidas entre sí, de contornos imprecisos y poco definidos. La composición, piramidal, se caracteriza por los ritmos ascendentes y sinuosos del vestido negro de ella y los de la chaqueta de él, así como señala la importancia de las cabezas: la de ella expresa serenidad y atención, mientras que la de él oculta su mirada tras los prismáticos.

El palco, 1874

En 1876 se celebró la segunda exposición del grupo impresionista en la que Renoir participó con una de sus obras más conocidas, El moulin de la Galette (1876, Museo de Orsay, París), que recoge los momentos de un baile al aire libre en una terraza parisiense. Si lo comparamos con la obra de Manet Concierto en las Tullerías (1860, National Gallery, Londres), de tema y composición parecidos, presenta al igual que ésta un encuadre interrumpido por los bordes del formato, recurso que produce la impresión de que la escena sigue y se expande más allá de los propios límites del lienzo. En comparación con la obra de Manet, que la pintó en un alarde de pinceladas imprecisas e indefinidas, la de Renoir libera todavía más la pintura, con una sucesión de manchas centelleantes que parece deslizarse sobre la tela al ritmo de la música o de los movimientos de los árboles que dejan pasar parcialmente la luz que ilumina la escena.

Le Moulin de la Galette, 1876

En 1878, Renoir se alejó del grupo impresionista y buscó el éxito en los salones oficiales; el abandono de los principios impresionistas se acentuó cuando, a partir de 1881, numerosos viajes (Normandía, Argel, Florencia, Venecia, Roma, Nápoles, Sicilia) despiertan su admiración por cierta idea clásica de lo bello (la pintura pompeyana, Ingres, Rafael Sanzio), que le llevó a cuestionarse el valor de la espontaneidad de su técnica anterior, alejándose progresivamente de los efectos atmosféricos en busca de una pintura más definida. De esta época cabe destacar obras que reflejan momentos de la vida parisiense contemporánea, como el cuadro Madame Charpentier y sus hijos (1878, Metropolitan Museum, Wolf Foundation, Nueva York), que fue expuesto en el Salón de 1879, donde recibió la aprobación del público y la crítica.

El tema de la mujer, por el que el artista mostró claramente, durante toda su vida, un gran interés, adopta, por lo general, un tratamiento de gran consistencia y de resonancias clásicas. En este sentido destacan la serie de las bañistas -Bañista sentada secándose la pierna (1895, Museo de l'Orangerie, París), Bañista sentada (1914, Art Institute, Chicago), o Bañistas (1918-1919, Museo de Orsay, París)- que constituyen el máximo exponente de la belleza femenina, ejecutadas con una técnica cálida y envolvente. En estas obras, las pinceladas no se mueven en múltiples direcciones, como se observava en El moulin de la Galette, sino que se alargan por la aplicación insistente de óleo húmedo diluido en aceite de linaza y trementina.
La línea recta no existe en la naturaleza y la mezcla armónica de colores sobre la tela va configurando la forma mediante un proceso orgánico que persigue una expresión sensual y vitalista: "No tengo reglas ni métodos; cualquiera que vea los materiales que empleo o mi forma de pintar, se dará cuenta de que no hay secretos. Miro un desnudo y descubro miles de matices diminutos. He de encontrar aquel que haga que la carne de mi lienzo viva y tiemble."

El ejercicio de la pintura es para Renoir una especie de placer físico, la sublimación de la atracción física por medio de la materia pictórica. Salud y belleza se identifican en las representaciones de esas mujeres de piel tersa y rosada. El amor por el trabajo manual de este artista, que procedía de una familia de artesanos y que fatalmente vio sus propias manos deformadas por el reuma al final de su vida, le llevó a rechazar cualquier dimensión intelectual de la pintura o cualquier resonancia literaria en favor del trabajo humilde y bien hecho.

En 1884 escribió una propuesta para fundar la "Sociedad de los irregulares", la cual asociaba la belleza a las formas orgánicas e irregulares de la naturaleza y rechazaba el mundo mecánico e industrializado, como años antes hicieron John Ruskin y William Morris, pero cuya sensualidad se alejaba de la religiosidad de éstos. "A veces hablo como los campesinos del sur. Dicen que son unos desafortunados. Yo les pregunto si están enfermos y me dicen que no. Entonces son afortunados; tienen un poco de dinero, por lo tanto, si tienen una mala cosecha no pasan hambre, pueden comer, pueden dormir y tienen un trabajo que les permite estar al aire libre, a la luz del sol. ¿Qué más pueden desear? Son los hombres más felices y ni siquiera lo saben. Después de unos cuantos años más, voy a abandonar los pinceles y dedicarme a vivir al sol. Nada más."
Las penurias económicas de Renoir terminaron con el éxito de la exposición impresionista de 1886 en Nueva York. En 1892 realizó una muestra antológica en los salones de Durand-Ruel. Dos años más tarde nació su hijo Jean (el cineasta Jean Renoir), y Gabrielle Renard, prima de su mujer Aline, entró con dieciséis años en la casa del pintor para ayudar en la tareas domésticas, aunque acabó convirtiéndose en su modelo favorita. Jean Renoir escribió: "El espíritu inherente a los niños y niñas, a las criaturas y los árboles, pobladores del mundo que él creó, encerraba tanta pureza como el cuerpo desnudo de Gabrielle. Y finalmente, Renoir revelaba su propio ser a través de esta desnudez."

A partir de ese momento los éxitos se sucedieron. Sin embargo, ni su artritis, que lo llevó a instalarse en la Provenza en busca de un clima más cálido (fue operado en 1910 de las dos rodillas, una mano y un pie), ni el alistamiento de sus hijos Pierre y Jean durante la Primera Guerra Mundial, ni incluso la muerte de su esposa en 1915, lograron disminuir su entusiasmo por la pintura.


Vincent Van Gogh


 Nació el 30 de marzo de 1853 en Zundert (Países Bajos) y fue hijo de un pastor protestante. Durante su infancia sufrió por haber sido el sustituto de un hermano que nació muerto justo el mismo día, pero un año antes que él, y al que también habían llamado Vincent. El pequeño Vincent fue un niño solitario y asistió a la escuela de manera muy irregular hasta que la abandonó definitivamente a los quince años. De adolescente desarrolló un carácter muy difícil y una personalidad cambiante e inestable. Años mas tarde, Van Gogh comentaría sobre su juventud: "Mi juventud fue triste, fría y estéril".
SORROR, 1882



PRIMERAS OBRAS
En 1869 empezó a trabajar como aprendiz en Goupil & Co. (más tarde Boussod & Valadon), una importante compañía internacional de comercio de arte de La Haya de la que su tío, también llamado Vincent, fue socio. A Van Gogh le gustaba el trabajo ya que se sentía atraído por el arte. Le gustaban los pintores holandeses del siglo XVII como Rembrandt y los paisajistas franceses como Millet. Su carácter arisco hizo que fuera trasladado a Bruselas y posteriormente a Londres, donde tuvo su primera crisis al enamorarse de la hija de los dueños de la pensión donde se alojaba, Úrsula Loger, quien rechazó su proposición de matrimonio. Acabó siendo despedido en 1876 tras un traslado a París.
Comedores de Patata, 1885


Con el tiempo, su religiosidad se había ido agudizando y decidió seguir los pasos de su padre e ingresar en la escuela evangélica tras no ser admitido en la Facultad de Teología protestante de Ámsterdam. Van Gogh ingresó en un centro protestante de Bruselas y en 1879 fue enviado como misionero evangelista a Wasmes, en la región minera de Borinage (Bélgica). Fue una época trascendental en la vida de Vincent. Se dedicó por completo al cuidado de los mineros, despreocupándose de la ropa, de la comida y de los asuntos terrenales. De ese período es Los campesinos comiendo patatas, una de sus obras más célebres. Finalmente, en 1880 regresó agotado a casa de sus padres y decidió dedicarse a la pintura.
Van Gogh impregnó sus obras de una oscura personalidad fruto de su carácter. Quería pintar gente trabajando y reflejar con un absoluto realismo la vida cotidiana de los más desfavorecidos. Como punto de partida se fijó en los pintores realistas franceses, como Millet. También tuvo un claro referente en Rembrandt en cuanto al color. A partir de entonces usará gamas de tonos más oscuros e iluminará escasamente los ambientes. Un ejemplo de esta época es su obra El tejedor.
El Tejedor, 1884

VIDA EN PARÍS
Tras enamorarse de su prima Kate, Van Gogh abandonó la casa de sus padres y se trasladó a París con su hermano Theo, donde pudo ver la obra de los impresionistas y conocer a Toulouse-Lautrec y Paul Gauguin. En esa época Van Gogh experimentó con el neoimpresionismo, estilo que había conocido a través del pintor Paul Signac, y se decantó por el paisaje y el retrato empleando colores puros y pinceladas de pequeños toques que recuerdan al puntillismo, una técnica que consiste en componer una obra mediante el uso de puntos diminutos.
Árboles y Maleza, 1887


En 1887, durante su estancia en Arlés, en el sur de Francia, Van Gogh realizó un gran número de obras: autorretratos, paisajes, pinturas de flores como Los girasoles o La terraza de café en la Place du Forum, en las que logrará superar las limitaciones cromáticas de los impresionistas y sus composiciones estarán dominadas básicamente por dos tonos: el azul y el amarillo.
Otro Autorretrato, 1887



En su intensa correspondencia con su hermano Theo, al que siempre consideró su único amigo, le ofrece una explicación sobre su obra El dormitorio del artista en Arlés: "Esta vez se trata únicamente de mi habitación; sólo que aquí el color ha de serlo todo, y su simplificación, que da una mayor grandiosidad a las cosas, pretende evocar el descanso o el sueño en general. En una palabra, al mirar el cuadro debería reposar la mente, o más bien la imaginación".

A instancias de Theo, Paul Gauguin se instaló junto a Van Gogh en la "casa amarilla" (así llamada por el color de sus paredes) en octubre de 1888. La relación entre Van Gogh y Gauguin se fue haciendo más y más difícil debido al fuerte carácter de ambos. En el transcurso de una discusión, Van Gogh llegó a atacar a Gauguin con una navaja de afeitar; luego, al parecer, arrepentido de aquel ataque de ira, se cortó el lóbulo de la oreja para expiar su culpa y se lo hizo llegar a Gauguin, quien, lejos de conmoverse ante aquella muestra de contricción, lo tildó de loco peligroso con el que no tenía ninguna intención de convivir. De este confuso lance (pues existen otras versiones del mismo) dan fe dos célebres autorretratos del pintor con una oreja vendada; en el segundo de ellos, Autorretrato con la oreja cortada y pipa, de 1889, aparece fumando melancólicamente su pipa, ensimismado y sombrío. Tras la marcha de Gauguin, Theo le visitó y le convenció para que ingresara en el hospital de Arlés. En mayo de 1889, ante el temor a perder su capacidad para trabajar, Van Gogh pidió ser ingresado en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence, donde permaneció doce meses.

Terraza de café por la noche, 1888


UNA MUERTE MISTERIOSA
Durante los últimos treinta meses de su vida, Van Gogh llegó a realizar quinientas obras y en sus últimos 69 días firmó hasta 79 cuadros. El 22 de febrero de 1890, Van Gogh sufrió una nueva crisis calificada por él "como el punto de partida de uno de los episodios más tristes en una vida ya plagada de tristes acontecimientos". El crítico de arte Robert Hughes escribió que, entre mayo de 1889 y mayo 1890, Van Gogh "tuvo arrebatos de desesperación y alucinación que le impedían trabajar, y entre ellos, meses en los que pudo hacerlo y lo hizo marcado por el éxtasis de un extremo visionario". Sin embargo, su depresión empeoró y, según la versión oficial, el 29 de julio de 1890, a la edad de treinta y siete años, mientras paseaba por el campo, se disparó en el pecho con un revólver. No se dio cuenta de que su herida era mortal y volvió a la pensión Ravoux, donde murió en su cama dos días después en brazos de su hermano Theo.

En su lecho de muerte se encontró una carta en la que venía escrito: "Yo arriesgué mi vida por mi obra, y mi razón destruida a medias".
Noche estrellada sobre ródano, 1888


LA DUDA DEL SUICIDIO
En teoría, el pintor se había suicidado y, de hecho, es la hipótesis más aceptada actualmente por la comunidad científica. Pero en 2011, Gregory White Smith y Steven Naifeh, publicaron el libro Van Gogh: la vida, donde ponían en duda la hipótesis del suicidio del artista. Ambos autores presentaron varias pruebas que, según ellos, refutaban el suicidio: la supuesta nota de suicidio que se encontró entre las ropas del artista no era tal, sino que se trataba del borrador de una carta dirigida a su hermano Theo. Otra prueba que sustentaba su teoría es que el artista había pedido una enorme cantidad de pinturas tan sólo dos días antes de morir, lo que no tendría mucho sentido si tenía planeado quitarse la vida. Además consideraron que las heridas mortales que presentaba el cuerpo de Van Gogh no eran del todo coherentes con la historia oficial de su muerte. El primer disparo fue en el abdomen (no es habitual que un suicida se dispare en el abdomen). Otro hecho que encontraron extraño es que el cuerpo agonizante fue hallado a casi un kilómetro del lugar donde recibió el primer disparo (¿puede un hombre agonizante recorrer esa distancia?). El segundo disparo fue en el pecho, aunque no llegó a tocar órganos vitales. Y, para rematar el misterio, al parecer nunca se encontró el arma (aunque recientemente se ha subastado en París un arma que supuestamente es la pistola que acabó con la vida del artista).
El último cuadro de Van Gogh, 1890


Vincent fue enterrado en el cementerio de Auvers-sur-Oise. Se considera que sus trastornos mentales fueron producto de una insuficiencia renal, ​probablemente a causa de piedras en el riñón, aunque según otros autores su enfermedad mental era producto de la sífilis. Poco después, su hermano Theo ingresó en una clínica de Utrecht, donde falleció el 25 de enero de 1891, a los seis meses de la muerte de su hermano. En 1914 el cuerpo de Theo fue exhumado y enterrado junto al de su querido hermano Vincent.


Ahora un video de como sería si Van Gogh pudiera ver como el marcó la historia del Arte: